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Los ingresos de los hogares más vulnerables cayeron 10% en la era Milei

  • Foto del escritor: Ambito Tucumano
    Ambito Tucumano
  • 26 ago 2025
  • 3 Min. de lectura

Un informe revela que los sectores de menores recursos sufren pérdidas en su poder adquisitivo, mientras los gastos fijos escalan y el consumo se contrae a mínimos históricos.

Un informe revela que los sectores de menores recursos sufren pérdidas en su poder adquisitivo, mientras los gastos fijos escalan y el consumo se contrae a mínimos históricos.

La crisis económica en Argentina continúa castigando con mayor dureza a los más vulnerables. Según un informe de la consultora Empiria, los ingresos disponibles de las familias más pobres del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se ubican un 10% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la presidencia. Esta caída acumulada refleja una profundización de la desigualdad en un contexto donde los salarios registrados se mantienen en mínimos históricos y el consumo no logra reactivarse.

La disparidad en números

En junio, el ingreso disponible del hogar promedio del AMBA cayó un 0,4% real respecto a mayo, marcando la tercera caída mensual en los últimos cuatro meses. Sin embargo, esta merma no fue homogénea. Mientras los hogares de altos ingresos experimentaron una baja menor (0,1% mensual), los hogares en la base de la pirámide se hundieron un 0,5% real en un solo mes. Para el primer semestre de 2025, los sectores más acomodados acumularon una mejora del 2% aunque aún están un 3% por debajo de noviembre de 2023. Por el contrario, los grupos más vulnerables, a pesar de una mejora del 3% en el semestre, siguen estancados en una pérdida del 10% respecto al inicio del gobierno.

Salarios que no alcanzan

El informe detalla que los salarios registrados subieron un 1,6% en junio, en línea con la inflación de ese mes (1,5%), pero se mantienen un 5,5% real por debajo de noviembre de 2023. La situación es particularmente crítica para los empleados públicos, cuyos haberes cayeron un 14,3% real en ese período, mientras los del sector privado registrado cayeron un 0,6%. Los ingresos no laborales, impulsados por jubilaciones que se ajustan con dos meses de rezago, subieron un modesto 0,2%.

Gastos fijos: una carga aplastante

La contracara de ingresos que se contraen son los gastos fijos que no dejan de escalar. En junio, crecieron un 2% real, impulsados por alquileres y expensas (+2,8%) y transporte público (+2%). En 2025, estos gastos acumulan un alza del 1%, pero consolidan un aumento del 50% durante todo 2024. Para los hogares inquilinos, esta carga es especialmente pesada: los gastos fijos representan el 36% de sus ingresos totales, frente al 19% de los hogares propietarios.

El consumo, en mínimos históricos

La erosión de los ingresos se tradujo en una contracción del consumo. En junio, las ventas en autoservicios mayoristas cayeron un 1,8% mensual y, en términos desestacionalizados, tocaron un mínimo histórico desde 2017. Los supermercados exhibieron un leve ascenso del 0,2%, pero con una clara tendencia al estancamiento. Incluso los shoppings, asociados al consumo de sectores medios, registraron su primera caída interanual desde noviembre de 2024.

Morosidad y uso de ahorros: la estrategia de supervivencia

Ante la imposibilidad de financiarse con créditos cada vez más caros y volátiles, las familias recurren a sus ahorros. Durante el primer semestre, el 36% de los hogares declaró haber usado sus ahorros para gastos corrientes, una cifra que si bien está por debajo del 38% de 2024, se mantiene 5 puntos porcentuales por encima del promedio histórico (31%). Paralelamente, la morosidad escala: en junio, los préstamos personales y tarjetas de crédito en mora llegaron al 6,4% y 4,4% respectivamente, según el BCRA.

La perspectiva: una recuperación en "K"

Los datos confirman un patrón de recuperación económica en "K": mientras los sectores altos y medios altos aprovechan un dólar estable y acceso al crédito para expandir consumo en dólares (viajes, autos, bienes importados), los sectores bajos y medios bajos enfrentan ingresos rezagados, gastos fijos en alza y una dependencia crítica de ahorros y asistencia social. Como señala el informe de Moiguer Consultora, esta dicotomía genera un consumo "dicotómico" donde "los patrones y comportamientos de consumo comienzan a ser diferenciados".

El desafío de cerrar la brecha

La caída del 10% en los ingresos de los más vulnerables no es solo un número: es un reflejo de una economía que aún no logra traducir la baja de la inflación en bienestar generalizado. Con un consumo masivo que crece a tasas mínimas (+1,2% en el primer semestre tras una caída del 16% en 2024) y una pobreza que aún afecta a gran parte de la población, el gobierno enfrenta el desafío de diseñar políticas que eviten que la reactivación económica profundice aún más las desigualdades estructurales de la Argentina.

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