Grito de alerta en el Norte Grande: industriales advierten que la apertura indiscriminada pone en riesgo "la paz social"
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En una cumbre en Tucumán, los presidentes de las diez uniones industriales del NOA y NEA reclamaron al Gobierno nacional medidas contra el dumping y la competencia desleal. El ministro Abad prometió hacer "todo lo posible" para evitar más cierres de empresas.

La crisis industrial que ya dejó más de 22.000 empresas cerradas en todo el país encendió todas las alarmas en el norte argentino. Reunidos este viernes en Tucumán, los presidentes de las uniones industriales de las diez provincias que integran el Norte Grande expusieron ante el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, un diagnóstico tan crítico como urgente: la apertura "indiscriminada" de la economía, la competencia desleal de productos subsidiados y la caída del consumo interno están llevando al límite a las industrias regionales.
"Competencia absolutamente desleal"
El encuentro, que tuvo lugar en el despacho del ministro Abad, sirvió para reflotar la UNINOA, la entidad que nuclea a las uniones industriales del norte argentino. Jorge Rocchia Ferro, presidente de la Unión Industrial de Tucumán, explicó que el objetivo fue reactivar la articulación regional para presentar reclamos transversales ante las autoridades nacionales, en un contexto donde las diez provincias comparten "los peores valores en todo", desde empleo hasta infraestructura.
Abad describió la situación planteada como "una problemática común a todo el Norte y prácticamente a casi todo el país", vinculada a la apertura económica que "pone en peligro las fuentes de trabajo". El ministro señaló al sector metalúrgico como uno de los más afectados, donde la competencia se ha vuelto "absolutamente desleal", y advirtió que el problema no es entre privados: "Es una competencia donde los estados, por ejemplo, China, India, Pakistán, están subsidiando abiertamente frente a los altos aranceles que le ha puesto Estados Unidos. Entonces, están buscando mercados alternativos y esto hace que nuestras industrias se perjudiquen ampliamente".
El costo de la desprotección: textil paralizada y el fantasma de nuevos cierres
El presidente de la Unión Industrial de Catamarca, Carlos Muiá, fue tajante al describir el impacto sectorial: "En el rubro textil, hoy está paralizada un 50%". Muiá advirtió que la industria nacional compite contra "un coloso como China" en una balanza "totalmente inclinada" en contra de la producción local, y reclamó definiciones políticas claras: "Tenemos que llegar a las autoridades nacionales y que nos den certidumbre con respecto a cuál es el futuro de la industria en Argentina".
La preocupación no es solo por los puestos de trabajo actuales, sino por la pérdida irreversible de capacidades productivas. Los industriales recordaron que, a diferencia de la minería —que puede aportar divisas pero no resuelve por sí sola el problema del empleo—, la industria manufacturera genera arraigo territorial y cadenas de valor que tardan décadas en construirse. "La minería puede ser una salida para la balanza de divisas que necesita el país, pero no es en sí misma una solución para los puestos de trabajo", sostuvo Muiá.
Respuesta provincial: medidas aisladas y silencio de Nación
Frente al escenario crítico, el ministro Abad enumeró las acciones que la Provincia ya viene implementando para sostener la actividad: exenciones impositivas, alícuotas cero y reducciones tributarias en distintos rubros. "Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para poder facilitarle que las empresas no cierren, porque esto significa poner en peligro la paz social", aseguró el funcionario.
Sin embargo, Abad reconoció que las provincias del Norte Grande trabajaron de manera conjunta para plantear ante la Nación las asimetrías estructurales que las afectan: la distancia de los puertos, las economías de escala más reducidas y la concentración de empresas mano de obra intensiva que quedan "bombardeadas" por la apertura importadora. Hasta el momento, la respuesta del Gobierno nacional brilla por su ausencia.
Una agenda común para enfrentar la tormenta
Los industriales acordaron una hoja de ruta que incluye visitas sucesivas a cada provincia para consolidar una agenda común y elevar gestiones ante las autoridades nacionales. Entre las medidas concretas que reclamaron se destaca la fijación de valores de referencia para las importaciones, una herramienta que permitiría ordenar el ingreso de productos extranjeros y neutralizar las prácticas de dumping que hoy destruyen la producción local.
Jorge Rocchia Ferro resumió el espíritu del encuentro: "Las diez provincias del norte argentino tienen los peores valores en todo, y enfrentamos problemas de empleo e infraestructura que requieren una estrategia común". El documento que los industriales dejaron en manos del ministro Abad es elocuente: "El Norte Grande no es una periferia, no es una estadística ni una variable de ajuste. Es trabajo, producción, inversión y arraigo".
El mensaje final de los industriales fue claro: no piden privilegios, sino "condiciones justas para producir, invertir y generar empleo en igualdad de oportunidades con otras regiones del país". Con el cierre de FATE aún fresco en la memoria y más de 22.000 empresas desaparecidas en los últimos dos años, el grito de alerta del Norte Grande resuena como un pronóstico de lo que podría venir si el gobierno nacional no modifica el rumbo de su política comercial.









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