Jair Bolsonaro destituyó a la cúpula militar de Brasil

La decisión del presidente se debe a que los jefes militares negaron apoyo político al actual jefe de Estado.


El Ministerio de Defensa de Brasil anunció este martes la salida de los comandantes de las tres Fuerzas Armadas: Edson Pujol, del Ejército, Ilques Barbosa, de la Marina, y Antonio Carlos Moretti Bermudez, Aeronáutica. Es la primera vez desde el restablecimiento de la democracia, en 1985, que deja el cargo de manera simultánea toda la cúpula militar.


La cartera no informó del motivo de esta sustitución y tampoco quienes les reemplazarán. El anuncio se produce después de que el lunes, el presidente, Jair Bolsonaro, realizase una reforma ministerial en la que cambió a seis ministros, entre ellos, al titular de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, quien fue sustituido por el general Walter Souza Braga Netto.


"Por primera vez en la historia, los tres comandantes de las Fuerzas Armadas presentan un renuncia conjunta por su desacuerdo con el presidente de la República", escribió el diario Folha de Sao Paulo, que asegura que se trata de la mayor crisis con los militares desde la dimisión el ministro del Ejército, Sylvio Frota, en 1977, durante la dictadura.


Según la prensa, Bolsonaro presionó a Azevedo para que las Fuerzas Armadas se involucrasen más en los asuntos del Gobierno, pero el militar se habría opuesto. "En este periodo, preservé las Fuerzas Armadas como institución del Estado", dijo Azevedo tras anunciar su salida, que generó un gran malestar entre la cúpula militar.


Entre las fricciones entre Bolsonaro y el ya exministro estaría el deseo del presidente de sustituir a Pujol, comandante del Ejército, quien el pasado noviembre dejó claro que los militares no quieren "formar parte de la política, y mucho menos dejar que la política entre en los cuarteles".

Grandes presiones

Desde hace semanas, el presidente se enfrenta a una gran presión por parte de la cúpula política y económica a causa de su gestión de la crisis del coronavirus, que ha dejado más de 313.000 muertos y 12,5 millones de contagios. Mientras que el Senado y el Congreso han exigido medidas más rígidas para frenar el avance descontrolado del covid-19, el sector financiero ha lanzado críticas directas contra el Ejecutivo.


Con la reforma ministerial, Bolsonaro ha querido tranquilizar a los empresarios y al mismo tiempo afianzar el apoyo del "centrao" (gran centro), un influyente grupo de partidos conservadores del Congreso, conocido por negociar su apoyo al gobierno de turno a cambio de cargos. El "centrao" impulsó hace unos días la salida del ministro de Salud, Eduardo Pazuello.


Sin embargo, entre los cambios efectuados por Bolsonaro figuran varios aliados muy cercanos a él y a su familia, lo que también demuestra su intención de reforzar su poder.


El relevo más importante ha sido el ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, que será reemplazado por Carlos Alberto Franco França, un diplomático de 56 años. El canciller fue muy criticado por seguir la misma línea que el expresidente Donald Trump, y por sus confrontaciones con China –principal socio comercial de Brasil–, lo que dificultó las importaciones de vacunas contra el covid-19.


Además de Defensa y Asuntos Exteriores, el mandatario realizó cambios en las carteras Casa Civil, Abogacía General de la República, Justicia y la secretaria de Gobierno.

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