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Laura Fernández Delgado, de técnica del Estado a virtual presidenta: Costa Rica elige continuidad política

  • Foto del escritor: Ambito Tucumano
    Ambito Tucumano
  • hace 5 días
  • 2 Min. de lectura

Con una ventaja de casi 30 puntos en los resultados preliminares, la exministra de 39 años se perfila para liderar el país con un programa de ajuste, mano dura y reformas institucionales.

Laura Fernández Delgado, de técnica del Estado a virtual presidenta: Costa Rica elige continuidad política

Laura Fernández Delgado, una politóloga de 39 años formada en el aparato estatal, se convirtió en la virtual presidenta electa de Costa Rica tras los comicios de este domingo. Con los resultados preliminares dándole una ventaja abrumadora de cerca de 30 puntos sobre su rival más cercano, José María Figueres, Fernández se perfila para liderar el país con un programa que promete profundizar el rumbo económico y de seguridad del saliente presidente Rodrigo Chaves, de quien fue su ministra y jefa de Gabinete.

Una carrera construida desde dentro del Estado

Nacida en Puntarenas, Fernández desarrolló toda su carrera en el sector público. Graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y con un posgrado en Políticas Públicas, se desempeñó como asesora legislativa antes de saltar a la primera línea política en 2022, cuando Chaves la convocó para ser ministra de Planificación y posteriormente jefa de Gabinete. Desde esos cargos, se consolidó como la arquitecta y gestora visible del plan de ajuste y las reformas administrativas del gobierno, ganándose una reputación de funcionaria técnica y eficiente que el oficialismo supo capitalizar como su "principal heredera política".

Un ideario de centroderecha y propuestas controvertidas

Su candidatura representa la continuidad del proyecto oficialista, un espacio liberal en lo económico y conservador en lo social. Su discurso se centra en el orden fiscal, la atracción de inversiones, y de manera prominente, en una agenda de seguridad ciudadana que incluyó durante la campaña una de sus propuestas más polémicas: la posibilidad de suspender temporalmente garantías individuales para combatir la criminalidad. "De nada sirve tener un policía en cada esquina, si en el Poder Judicial liberan a los detenidos en 24 horas", afirmó en redes sociales, apuntando a reformar el sistema judicial.

Una campaña marcada por la polémica y el apoyo presidencial

El camino a la presidencia no estuvo exento de turbulencias. Fernández fue cuestionada por evadir debates, por videos que la mostraban bailando en una fiesta durante uno de esos eventos, y especialmente por las alianzas y respaldos de su partido, el Partido Pueblo Soberano (PPSO). Entre ellos, figuraron candidatos a diputados señalados por defensa de narcotraficantes o imputados en casos de corrupción, lo que generó críticas sobre el perfil de sus aliados.Sin embargo, estos señalamientos no socavaron su ventaja. Capitalizando la alta popularidad del presidente Chaves y presentándose como la opción de estabilidad y gestión frente a una oposición fragmentada, Laura Fernández logró consolidar un apoyo masivo en las urnas. Su victoria, además, viene acompañada de un peso significativo de su partido en la Asamblea Legislativa, lo que podría facilitar la aprobación de su agenda de reformas.

Con su triunfo, Costa Rica consolida un giro político hacia la centro-derecha y elige por primera vez a una mujer que, pese a su relativa juventud y corta trayectoria en cargos de elección popular, llega a la primera magistratura con una clara hoja de ruta y un mandato fortalecido por los votos.


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