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Trump retrocede con Groenlandia para evitar el pánico en Wall Street

  • Foto del escritor: Ambito Tucumano
    Ambito Tucumano
  • hace 3 horas
  • 3 Min. de lectura

Un patrón se repite en la política exterior de Donald Trump: lanzar amenazas y retroceder rápidamente cuando los mercados financieros reaccionan con pánico. El último capítulo fue su ofensiva por Groenlandia, desactivada en menos de 24 horas tras una caída en la Bolsa.

Trump retrocede con Groenlandia para evitar el pánico en Wall Street

La administración de Donald Trump vive una contradicción fundamental entre su agresiva agenda geopolítica y la necesidad de mantener la estabilidad de Wall Street, un pilar de su base política y económica. Según un análisis, este conflicto obliga al presidente a realizar constantes "marchas atrás" cuando sus movimientos más arriesgados amenazan con provocar una fuga de capitales o una crisis de confianza en los mercados, como habría sucedido esta semana con el asunto de Groenlandia.

La historia, señala el análisis, ya se ha repetido al menos tres veces con un guion previsible:

  1. Trump lanza una iniciativa económica o geopolítica de alto impacto (aranceles globales, guerra comercial con China, presión sobre Groenlandia).

  2. Los mercados reaccionan con fuertes caídas, apareciendo el fantasma del "Sell America" (venta masiva de activos estadounidenses).

  3. Ante la presión del Tesoro y las pizarras en rojo, Trump da marcha atrás total o parcialmente en cuestión de días.

El patrón: confrontación y retirada rápida

Episodio

Amenaza de Trump

Reacción del Mercado

Retroceso y Resultado

Abril 2025

Aranceles "recíprocos" globales.

Caída del 20% en el S&P 500; fuga de capitales ("Sell America")

Suspensión en una semana;

se mantiene arancel general del 10%.

Octubre 2025

Arancel extra del 100% a China por tierras raras.

Viernes sombrío; riesgo de guerra comercial.

Retroceso en el fin de semana; tregua comercial con Beijing.

Enero 2026

Presión sobre Groenlandia y arancel al 10% a 8 países europeos.

Caída del 2% en el S&P 500; reaparición del "Sell America".

Marcha atrás en 24 horas; acuerdo no detallado con la OTAN.

El caso Groenlandia y el límite de Wall Street

El episodio más reciente comenzó cuando Trump, tras sus intervenciones en Venezuela e Irán, reavivó su interés en Groenlandia por "seguridad nacional" y no descartó el uso de la fuerza. La crisis estalló dentro de la OTAN y escaló cuando amenazó con aplicar aranceles del 10% a ocho países europeos opositores.

La reacción del mercado, aunque moderada (una caída del 2% en el S&P 500), fue suficiente. Un comentario analítico sobre una posible liquidación de activos estadounidenses por parte de Europa activó todas las alarmas. Al día siguiente, Trump desestimó la intervención militar y anunció un "principio de acuerdo" con la OTAN, sin aplicar los aranceles. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, habría sido clave en forzar este retroceso para "no arruinar Wall Street".

El contexto electoral: la desesperación por un "golpe de efecto"

El análisis apunta a que esta agenda hiperactiva y volátil responde a una vulnerabilidad política doméstica. Con elecciones de medio término en noviembre y encuestas desfavorables, Trump buscaría una sucesión de golpes de efecto geopolíticos para revertir la percepción pública.

Sin embargo, existe una desconexión: los votantes se quejan de la carestía de la vida y los precios altos, temas que Trump prometió resolver, no de Irán, Venezuela o Groenlandia. La fortaleza de Wall Street no se traduce en mejoras tangibles para el mercado laboral promedio. Por ello, Trump complementa su agenda exterior con medidas domésticas populistas, como poner un tope a las tasas de las tarjetas de crédito.

Un presidente con un talón de Aquiles visible

El patrón muestra que Trump puede ser audaz y determinante en intervenciones quirúrgicas (como la captura de Maduro), pero no puede sostener embestidas prolongadas que pongan en riesgo la estabilidad financiera. Su talón de Aquiles es Wall Street. Mientras la Reserva Federal mantenga tasas bajas y no haya una venta masiva de bonos estadounidenses, los mercados pueden tolerar la volatilidad. Pero, como concluye el análisis, "la próxima vez que Trump levante la voz, nadie querrá vender, por temor a que al día siguiente ponga la marcha atrás". Esta dinámica, lejos de volverlo más prudente, podría impulsarlo a buscar nuevos focos de conflicto en su desesperación por evitar una derrota electoral que lo convertiría en un "pato rengo".

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