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Industria en rojo: más de la mitad de las fábricas argentinas redujo producción y ventas en enero

  • hace 1 día
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El Monitor de Desempeño Industrial de la UIA cayó a 36,5 puntos, el decimoquinto mes consecutivo en zona de contracción. El 53,3% de las empresas recortó su producción y el 54,7% sufrió bajas en ventas internas. El empleo también se resiente y crece la preocupación por la competencia de importaciones.

Industria en rojo: más de la mitad de las fábricas argentinas redujo producción y ventas en enero

La industria argentina arrancó 2026 con el pie izquierdo y ya no encuentra piso. La última encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), difundida este miércoles, reveló un deterioro generalizado que afecta a más de la mitad de las fábricas del país: producción, ventas, empleo y situación financiera muestran signos de agotamiento en un contexto de fuerte tensión entre el sector y el gobierno de Javier Milei.

El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) –indicador que anticipa la evolución de la actividad– se ubicó en 36,5 puntos durante enero, muy por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción. La cifra representa una caída de 7,5 puntos respecto del relevamiento anterior y de 5,6 puntos en comparación con enero de 2025, cuando se había registrado el valor más alto para ese mes en los últimos dos años. Con este resultado, el índice acumula quince mediciones consecutivas en terreno negativo, una racha que no da tregua.

Producción y ventas: números en rojo

El relevamiento, realizado entre 644 empresas de diversos sectores, regiones y tamaños entre el 2 y el 16 de febrero, muestra un panorama desolador. El 53,3% de las compañías informó que su nivel de producción disminuyó respecto al promedio del cuarto trimestre de 2025, mientras que solo el 13% registró aumentos. El índice de difusión de producción –que resta el porcentaje de firmas con subas menos las que reportaron bajas– se hundió a -40,3 puntos porcentuales.

En el mercado interno, la situación es aún más crítica. El 54,7% de las empresas sufrió caídas en sus ventas domésticas, el tercer valor más alto de toda la serie histórica para este indicador. Apenas el 13,3% de las firmas logró incrementos en sus colocaciones locales . Las exportaciones tampoco traen alivio: el 30% reportó descensos, mientras que solo el 14,3% experimentó mejoras.

El empleo, en la cuerda floja

La contracción productiva ya se traslada al mercado laboral. El 22,2% de las empresas redujo su plantilla de personal durante enero. Entre las compañías que aplicaron ajustes, la mitad recurrió a despidos directos; el 41,4% recortó turnos de trabajo y el 22,9% implementó suspensiones temporales. Las proyecciones no son alentadoras: de cara a los próximos doce meses, el 26% de las firmas anticipa nuevas reducciones de personal, mientras que solo el 19,4% prevé incorporar trabajadores.

La asfixia financiera

El estudio también expone las dificultades que enfrentan las empresas para mantenerse a flote. El 45,6% de las compañías reconoció haber tenido problemas para afrontar al menos uno de sus pagos, ya sea salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. Las mayores complicaciones se concentraron en el pago de tributos (33,2%) y a la cadena de proveedores (31,9%). El 5,4% de las firmas acumuló atrasos en la totalidad de esas obligaciones.

Entre las consecuencias más recurrentes de estos desfasajes, el 39,8% de las empresas debió afrontar mayores costos financieros e intereses, mientras que el 38,1% se vio obligado a recurrir a financiamiento de corto plazo o aumentar su endeudamiento.

Pymes, las más golpeadas

El impacto de la crisis no es homogéneo: las micro y pequeñas empresas son las que sufren con mayor crudeza el deterioro. En producción, las pymes registraron un índice de difusión de -43,3 puntos, frente a -34,8 puntos en las medianas y grandes. En ventas internas, la brecha se amplía aún más: -46,5 puntos para las pymes contra -30,8 para las de mayor tamaño. En el empleo, en cambio, el ajuste fue más pronunciado en las grandes empresas, que tienen menos margen para recortar turnos antes de llegar a las suspensiones o despidos.

Los problemas que más preocupan

La encuesta de la UIA también indagó sobre los principales desafíos que enfrenta el sector. La caída de la demanda interna se consolidó como la principal preocupación, mencionada por el 46,1% de las empresas. En segundo lugar aparece el aumento de costos, con el 19,7% de las respuestas –aunque este porcentaje cayó drásticamente respecto del 40,6% que registraba en enero de 2025, cuando lideraba el ranking–.

El dato que más alarma encendió, sin embargo, es el crecimiento de la preocupación por la competencia externa. La dificultad para competir con bienes importados pasó de no registrarse en octubre de 2024 a representar el 19,4% de las menciones en enero de 2026. Este fenómeno, que los industriales vinculan con la apertura comercial y la apreciación cambiaria, se convirtió en la tercera preocupación del sector y explica buena parte de la tensión con el gobierno.

Expectativas moderadas y clima de negocios

El relevamiento también muestra un enfriamiento generalizado de las expectativas. El 47,8% de las empresas prevé una mejora en su situación económica particular en los próximos doce meses, frente al 60,4% que manifestaba esa expectativa en la encuesta anterior. Las proyecciones sobre el sector de actividad cayeron del 57% al 41%, y las referidas al contexto económico nacional pasaron del 68,6% al 51%.

En cuanto a la utilización de la capacidad instalada, el promedio se ubicó en 52% durante enero. El 72,4% de las empresas operó por debajo de su nivel considerado óptimo, y el 70,4% estima que recién podrá alcanzar ese umbral en el segundo semestre del año.

El telón de fondo: la disputa con el Gobierno

La publicación del informe se produce en medio de un clima de máxima tensión entre la UIA y la administración de Javier Milei. El domingo pasado, durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente calificó duramente a algunos industriales: llamó "Don Chatarrín" a Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, y "Don Gomita Alumínica" a Javier Madanes Quintanilla, titular de Fate. Los empresarios respondieron con un comunicado en el que reclamaron "respeto" como "condición básica del desarrollo".

"Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes", enfatizó el titular de la UIA, Martín Rappallini. El dirigente industrial sintetizó así la paradoja de un sector que, mientras discute con el gobierno por los costos de producción y la presión importadora, también necesita de la estabilidad macroeconómica que el Ejecutivo pregona como su principal logro.

La industria argentina, que emplea directamente a 1,2 millones de personas, representa el 19% del empleo formal del país y el 25,7% del valor agregado bruto nacional. Los números de enero, sin embargo, muestran una fotografía preocupante que interpela directamente la estrategia económica oficial. La discusión sobre el modelo productivo –apertura versus protección, competitividad versus costos internos– ya no es técnica: se convirtió en un debate de poder que definirá el rumbo de los próximos meses.

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