La industria perdió 160 empleos por día en los últimos dos años y su producción retrocedió a niveles de 1985
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Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA reveló la magnitud de la crisis fabril. El empleo industrial cayó en 100.000 puestos en dos años, la capacidad instalada opera en niveles críticos y el peso del sector en la economía se redujo al 13,7%, el más bajo en 90 años.

La industria manufacturera argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Un informe del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, dimensionó con cifras el impacto de la política económica sobre el entramado productivo: desde noviembre de 2023, el sector perdió 160 empleos por día –considerando trabajadores registrados e informales–, el Producto Bruto Industrial per cápita retrocedió a valores de 1985 y la participación de la industria en el PBI total cayó al 13,7%, el nivel más bajo en 90 años.
El estudio, elaborado sobre la base de datos de la Secretaría de Trabajo y estadísticas oficiales, precisó que entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 la industria manufacturera eliminó 77 empleos registrados por día, más de 2.300 por mes. "Más del 25% de los empleos que eliminó la economía durante la actual administración corresponden al sector industrial", señala el documento. Si se incorpora la informalidad –que según el Centro de Estudios de la UIA afecta a más de la mitad del empleo fabril–, la destrucción asciende a aproximadamente 100.000 puestos de trabajo entre el tercer trimestre de 2023 y mediados de 2025. En términos históricos, desde el máximo de empleo industrial registrado en octubre de 2013, el sector perdió cerca de 115.000 trabajos formales en doce años, una caída del 9%.
Producción estancada y capacidad ociosa récord
El deterioro del empleo es la consecuencia directa de un desplome productivo sin precedentes. El CEHEAL mostró que el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita industrial es similar al de 1985, casi 30 puntos porcentuales por debajo de los picos de 1974 y 2011. La caída sectorial durante el actual gobierno alcanzó el 8,3%, con un uso de capacidad instalada que promedió el 58% en el bienio 2024-2025, uno de los registros más bajos del último decenio, apenas dos puntos por encima del nivel observado durante la pandemia de 2020. Los datos del INDEC de noviembre de 2025 ya anticipaban esta tendencia, con sectores como el textil operando al 29,2% de su capacidad, la metalmecánica al 39,9% y la industria automotriz al 46,3%.
La consecuencia es una pérdida sostenida de peso relativo de la industria en el conjunto de la economía. Entre 2023 y 2025, la participación del sector en el PBI total pasó del 16,5% al 13,7%, el nivel más bajo desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) redujeron su incidencia al 28%.
Bienes de capital y la invasión importada
Uno de los capítulos más críticos del informe es el que analiza la industria de bienes de capital, un sector estratégico por su capacidad de dinamizar el resto del entramado productivo. "La producción local cayó casi 25% entre 2023 y 2025, mientras las importaciones se dispararon al 77%", señala el estudio. La apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei, sumada a la apreciación cambiaria y la eliminación de barreras, profundizó la brecha de competitividad en un contexto donde los principales socios comerciales mantienen políticas activas de protección industrial.
El informe de la UBA también detectó un "desfinanciamiento público del sector", con el apoyo estatal concentrado exclusivamente en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mientras que las tasas de interés exhibieron una elevada volatilidad desde mediados de 2025, lo que dificultó las posibilidades de las empresas para acceder al crédito. La situación es particularmente grave para las pequeñas y medianas empresas: según relevamientos de la UIA, unas 30.000 firmas están calificadas como "entidades en estrés financiero alto", al borde de la cesación de pagos o el concurso preventivo.
Una economía a dos velocidades
El trabajo académico contrasta el desempeño industrial con el de otros sectores que sí mostraron crecimiento en el período. "La actividad de mayor crecimiento fue la intermediación financiera, con un 25%, casi veinte veces el incremento de la economía en su conjunto", puntualiza el documento. Otros sectores que superaron en más de diez veces el promedio nacional fueron la minería, la hotelería y gastronomía, y el agro, evidenciando una marcada dualidad en la estructura productiva argentina.
Esta dinámica configura un escenario donde, según advierten los especialistas, la Argentina corre el riesgo de consolidar un modelo primarizado, con sobrevivencia exclusiva de los sectores vinculados a la extracción de recursos naturales (minería, energía y agro), mientras que el sector manufacturero –textil, calzado, metalmecánica– queda reducido a un nicho residual. La advertencia del CEHEAL es clara: sin una política industrial activa que contemple líneas de crédito blandas, protección inteligente ante la competencia desleal y fomento real al consumo, el país se encamina a un escenario de desempleo estructural y pérdida irreversible del "know-how" acumulado durante décadas.





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