El FMI selló su misión en el país con “muy buenos avances” pese al faltante de reservas y la polémica por el IPC
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La delegación de Luis Cubeddu y Bikas Joshi dejó Buenos Aires tras siete días de reuniones. El Gobierno negocia un waiver para destrabar un desembolso de USD 1.000 millones. La meta de reservas, otra vez en el centro de la tormenta.

La misión técnica del Fondo Monetario Internacional concluyó este jueves su visita a la Argentina y, pese a los nubarrones que la rodearon —el incumplimiento de la meta de reservas y la suspensión del nuevo IPC—, el organismo eligió un tono inusualmente benévolo para despedirse. “Se registraron muy buenos avances en las conversaciones, que continuarán en los próximos días”, señalaron en un comunicado oficial Luis Cubeddu y Bikas Joshi, los enviados que durante siete días mantuvieron reuniones con el equipo de Luis Caputo y Santiago Bausili.
La visita, que se extendió un día más de lo previsto, tuvo como telón de fondo dos hechos que tensaron la cuerda: la difusión de una inflación de enero del 2,9% —la más alta desde marzo— medida con la metodología que el propio FMI había recomendado actualizar, y la constatación de que las reservas netas del Banco Central siguen lejos del objetivo acordado. Según cálculos de la consultora Eco Go, al 10 de febrero la brecha con la meta de diciembre ascendía a USD 6.532 millones, un número que obligará a negociar un nuevo “perdón”.
El waiver que viene y los dólares que faltan
El Gobierno aspira a que el directorio del Fondo habilite un desembolso de USD 1.000 millones correspondiente a la segunda revisión del Servicio Ampliado firmado en abril de 2025 por USD 20.000 millones. Para eso necesita que los técnicos recomienden un waiver (dispensa) por el incumplimiento de la pauta de acumulación de reservas del cuarto trimestre de 2025, que tras la primera revisión se había fijado en un rojo de USD 2.600 millones pero que finalmente cerró en terreno más negativo aún.
La buena noticia para el Palacio de Hacienda es que el contexto cambiario dio un giro favorable en las últimas semanas. Desde el debut de la “fase 4” del programa monetario en enero, el BCRA encadenó 29 jornadas consecutivas de compras y adquirió más de USD 1.600 millones, lo que llevó las reservas brutas a rozar los USD 45.200 millones. La proyección oficial es ambiciosa: comprar entre USD 10.000 y USD 17.000 millones en 2026, un número que, de cumplirse, licuaría cualquier discusión futura sobre metas.
Pero las reservas netas —las que realmente importan para el FMI— cuentan otra historia. Bajo la metodología del organismo (RIN TMU FMI), que descuenta pasivos de corto plazo y desembolsos netos del Fondo, el número rondaba los USD -9.856 millones al 10 de febrero, lejos del sendero deseado.
El pago que no fue problema
En simultáneo a las negociaciones, el Gobierno cumplió con un vencimiento de intereses de más de USD 800 millones con el FMI. La operación, lejos de restar dólares líquidos, se resolvió mediante la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos, un mecanismo habitual que el propio Caputo se encargó de explicar en redes: “Si se pagaran en dólares, transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se abonan en DEGs, es necesario comprarlos. Se los compramos a Estados Unidos, que es vendedor de DEGs”.
La reforma laboral, el IPC y el contexto político
La misión del FMI coincidió con dos debates que marcaron la agenda legislativa y económica. Por un lado, la aprobación en el Senado de la reforma laboral —una iniciativa que el Fondo venía reclamando—, cuyo texto final incluyó concesiones a gobernadores y gremios que desdibujaron algunos de los artículos más ambiciosos. Por otro, la publicación del IPC de enero con la canasta de 2004/2005, una decisión que contradice el pedido expreso del organismo de actualizar el índice a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018.
Fuentes oficiales evitaron hacer comentarios sobre ese punto, aunque el mercado interpreta que el FMI podría incluir en su staff report una mención a la “postergación” del nuevo índice, sin llegar a cuestionar el rumgo general del programa.
Lo que viene
Con la misión técnica concluida, el siguiente paso será la redacción del staff report que elevará el equipo de Cubeddu y Joshi al directorio del FMI en Washington. Si el documento es aprobado —algo que en el mercado dan por descontado—, los USD 1.000 millones podrían llegar en marzo. Mientras tanto, el equipo económico mantiene abiertas otras gestiones: el miércoles, Caputo y Bausili se reunieron con sociedades de bolsa para insistir en la exteriorización de dólares no declarados, con la esperanza de que los ahorristas saquen los billetes “bajo el colchón” y los depositen en el sistema financiero.









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