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Peabody en terapia: la emblemática marca de electrodomésticos entra en concurso de acreedores

  • 5 mar
  • 4 Min. de lectura

Goldmund S.A., fabricante de los productos Peabody, solicitó la apertura de concurso preventivo ante la Justicia comercial. Su dueño, Dante Choi, venía advirtiendo sobre el impacto de la apertura indiscriminada y la falta de control sobre productos importados.

Peabody en terapia: la emblemática marca de electrodomésticos entra en concurso de acreedores

Goldmund S.A., la empresa responsable de la fabricación y comercialización de los reconocidos electrodomésticos Peabody, comunicó esta semana a su red de proveedores y clientes que ha iniciado un proceso de "reestructuración de pasivos" mediante la solicitud de concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial. La presentación, radicada en el Juzgado Comercial N° 21, Secretaría N° 41, bajo el expediente COM 002835/2026, busca ordenar los compromisos financieros de la compañía para garantizar su continuidad operativa en un contexto de profunda crisis sectorial.

La firma, que emplea a más de 250 trabajadores en su planta de La Tablada, partido de La Matanza, intentó llevar tranquilidad a su cadena de valor mediante una carta firmada por su dueño, Dante Choi. "La empresa se encuentra atravesando una etapa de reestructuración de pasivos" que "forma parte de una estrategia orientada a ordenar los compromisos y fortalecer la estructura de la compañía, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y proyectar un desarrollo sostenible en el tiempo", explicó el texto, que aclaró que la actividad continuará con normalidad.

El empresario venía alertando sobre la tormenta perfecta

Dante Choi, un coreano-argentino que llegó al país en 1977 y se instaló con su familia en Fuerte Apache, forjó durante décadas un imperio de electrodomésticos que supo sortear todas las crisis económicas argentinas. Adquirió la marca Peabody en 2004, tras la crisis de 2001, y desarrolló un modelo mixto que combinaba producción nacional con importación de pequeños artefactos desde Asia, llegando incluso a exportar a Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, desde fines de 2024, Choi venía advirtiendo sobre los efectos devastadores de la apertura comercial impulsada por el gobierno de Javier Milei. "En estos momentos nosotros estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros estamos fabricando. Y no solamente eso, sino que hay todo tipo de prácticas, no ingresan todo de manera legal esos productos. Tampoco hay control, no hay control de calidad, de materiales de lo que importa", alertó en una entrevista con La Fábrica Podcast.

Ante la pérdida de competitividad, la empresa había tomado medidas drásticas: trasladó parte de su producción a Paraguay para reducir costos laborales y tributarios, donde no se pagan IVA, Ingresos Brutos ni aranceles de importación, y los salarios rondan los 500 dólares frente a los 2000 dólares del costo laboral argentino considerando indemnizaciones y litigios. La planta local quedó con producción limitada, y el concurso preventivo apareció como la consecuencia inevitable de un proceso de ajuste estructural previo.

El sector de electrodomésticos, en terapia intensiva

El caso de Peabody no es un hecho aislado, sino un nuevo síntoma de una enfermedad que azota a toda la industria manufacturera argentina. El presidente de la Cámara Argentina de Artefactos del Hogar y Electrodomésticos, José Lilino, describió un panorama desolador: las ventas en febrero sufrieron una caída de entre el 30% y el 50%, dependiendo de la zona del país, rompiendo con la tendencia histórica en la que febrero solía ser un mes de mayor actividad que enero.

Lilino explicó que el escenario económico ha cambiado drásticamente las reglas del juego. Durante un año y medio, los precios de muchos productos estuvieron estancados o incluso en ligera deflación, lo que expuso las dificultades de las empresas que operaban con márgenes que antes disimulaban los problemas administrativos. A esto se suma una drástica caída en el uso de créditos personales y una gran preocupación por el nivel de morosidad en las tarjetas, con una disminución del 50% en las compras en cuotas.

La pérdida de poder adquisitivo del consumidor, especialmente en el sector estatal donde los salarios no han acompañado a la inflación, hace "crujir" a las pymes del sector. El cliente ha modificado sus hábitos y prioridades, relegando la compra de bienes durables para volcarse a necesidades más inmediatas.

Una ola de crisis que arrasa con la industria nacional

El concurso de Peabody se suma a una lista cada vez más extensa de empresas que han caído o están en terapia intensiva. En menos de una semana, se anunciaron cierres o suspensiones en fábricas como Panpack en Tucumán, que dejó a 75 trabajadores en la calle; el Frigorífico San Roque en Morón, con 140 despidos; Sueño Fueguino en Río Negro, con 71 suspensiones; Beer Market, que bajó todas sus persianas; y la láctea Suipachense, que cerró tras 70 años de actividad dejando a 143 empleados sin trabajo.

A estos se suman los casos de gigantes como Whirlpool, que anunció el cierre definitivo de su planta de lavarropas en Pilar, y Mabe, que inició un proceso de reorganización que incluye la conversión de una fábrica en Córdoba en un depósito y hub de distribución. La consultora Sistémica relevó una treintena de empresas que cerraron plantas o despidieron personal hasta 2025, incluyendo nombres emblemáticos como Ilva, Corven, Newsan, SKF y Vulcalar.

El panorama para el sector industrial es sombrío. El concurso preventivo de Goldmund, que en una comunicación oficial intentó proyectar calma afirmando que "mantenemos intacta nuestra responsabilidad comercial y profesional con clientes y proveedores", abre un período de negociación con acreedores que determinará si la empresa logra reestructurar su deuda y preservar su operación industrial, o si el deterioro del mercado termina profundizando una crisis que ya se ha cobrado decenas de víctimas.

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