Los tres senadores tucumanos tomaron rumbos opuestos en la reforma laboral: cómo votó cada uno
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En una sesión de 14 horas, Beatriz Ávila acompañó al oficialismo, mientras Sandra Mendoza y Juan Manzur rechazaron el proyecto. El desenlace contradice las especulaciones que ubicaban a la famaillense entre los “dialoguistas”.

La madrugada de este jueves encontró al Senado sumergido en su decimocuarta hora de debate y a la representación tucumana partida en tres. Cuando el tablero electrónico marcó 42 votos afirmativos contra 30 negativos, quedó sellada la media sanción de la reforma laboral y también la fotografía de una provincia cuyos tres senadores recorrieron caminos divergentes: Beatriz Ávila votó a favor del proyecto oficialista; Sandra Mendoza y Juan Manzur lo hicieron en contra.
El desenlace de la madrugada tuvo un peso simbólico particular para Mendoza. La senadora de Famaillá, miembro del bloque Convicción Federal que responde al gobernador catamarqueño Raúl Jalil, había sido ubicada durante semanas en el centro de las especulaciones. Medios nacionales y provinciales la señalaban como uno de los “peronistas díscolos” que el Gobierno necesitaba para alcanzar el quorum y los votos . La propia Casa Rosada, a través del ministro del Interior Diego Santilli, había tejido una relación fluida con Osvaldo Jaldo —gobernador de Tucumán y padrino político de la senadora— con la expectativa de sumar su voluntad . Sin embargo, cuando llegó el momento de la votación en general, Mendoza se alineó con el bloque Justicialista que conduce José Mayans y rechazó la iniciativa.
El voto negativo de la famaillense se produjo horas después de que su compañera de bancada, la jujeña Carolina Moisés, anticipara desde el estrado el rechazo de todo Convicción Federal. “Defender a los jujeños es mi principal convicción y por eso represento a cada trabajador en el voto de rechazo a la reforma laboral”, había dicho Moisés, en una intervención que también funcionó como respuesta a las “agravios y amenazas” recibidas durante las semanas previas. Mendoza, que había evitado los micrófonos en las horas más álgidas de la negociación, terminó plegándose a esa decisión colectiva.
El caso de Beatriz Ávila fue el opuesto. La senadora del bloque Independencia —espacio que responde directamente a Jaldo— sostuvo el acompañamiento que había anticipado en cada una de las reuniones previas. Su voto afirmativo no sorprendió: desde la conformación del frente electoral Tucumán Primero, Ávila se ha movido en sintonía con la Casa de Gobierno provincial, y la reforma laboral no fue la excepción. Mantuvo, eso sí, un perfil bajo durante el debate; no hizo uso de la palabra y solo alzó la mano cuando el secretario parlamentario registró la adhesión.
Juan Manzur, por su parte, se mantuvo en la vereda del rechazo sin fisuras. El exgobernador y actual senador del bloque Justicialista votó en contra en sintonía con la postura que sostuvo durante toda la discusión. A diferencia de Mendoza, sobre él nunca pesó la sospecha de un posible giro dialoguista. Su voto negativo fue, en ese sentido, el más previsible de los tres.
La sesión, que comenzó pasadas las 11 de la mañana del miércoles, estuvo atravesada por hechos que excedieron lo estrictamente parlamentario. Poco después del mediodía, la senadora Juliana Di Tullio informó el fallecimiento de la exdiputada nacional chaqueña Sandra Mendoza —homónima de la senadora tucumana— y el recinto observó un minuto de silencio. La coincidencia onomástica agregó una cuota de confusión a una jornada ya de por sí cargada de tensiones. En los palcos, Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli y los hermanos Menem seguían el desenlace de una negociación que el Gobierno había dado por cerrada recién en las horas previas.
Las afueras del Congreso, mientras tanto, registraban una movilización sindical convocada por la CGT que no logró alterar el curso de la votación. En Tucumán, la central obrera provincial había organizado una concentración en Plaza Independencia, aunque sin paro de actividades y con escasa capacidad de presión sobre los senadores locales.
Con la media sanción aprobada, el proyecto de Ley de Modernización Laboral girará ahora a la Cámara de Diputados. Allí el oficialismo deberá repetir la ingeniería de acuerdos que le permitió alcanzar los 42 votos en el Senado, aunque la oposición ya anticipa que intentará introducir modificaciones. Si eso ocurre, el texto deberá regresar a la Cámara alta, en un proceso que podría extenderse más allá del fin de las sesiones extraordinarias.
Para los tres senadores tucumanos, la votación deja retratos diferenciados. Ávila consolida su lugar en el bloque de aliados al oficialismo nacional. Manzur reafirma su pertenencia al núcleo duro del peronismo opositor. Y Mendoza, la más observada, terminó haciendo exactamente lo contrario de lo que todos esperaban: en lugar de la foto con la Rosada, eligió la disciplina del bloque y el rechazo a una reforma que su propio gobernador había contribuido a destrabar.







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