Mussis fue el motor de Atlético en la victoria frente al Rojo

El volante decano fue la figura.


Desde su llegada a Atlético hace poco menos de un año, el jugador había alternado buenos y malos momentos, pero ante Independiente puede que haya tenido su partido consagratorio. Hablamos de esos partidos que además de tener potencial para marcar una bisagra para el equipo, pueden significar un antes y después para su estadía personal en el club.


Los que lo ven entrenarse y lo siguen detenidamente en los partidos, saben que ese convencimiento de que las cosas iban a salirle bien estaba siempre. Pero ver cómo eso finalmente se materializaba con un gran partido en la mitad de la cancha y un agónico gol que abrió un partido clave para el equipo fue la alegría de un sueño realizado. El festejo desaforado de él y de todos los que estaban en el estadio inmediatamente después del 1-0 hablaba por sí solo. Todos los goles para ganar son bien celebrados, pero el hecho de haber reclutado a todo el plantel en ese momento también habla: Franco es un chico querido dentro del grupo.


No es que sea el único jugador querido. Tampoco a todos ellos les va bien en un club simplemente por serlo, pero el partido del martes era lo que necesitaba para empezar a consolidarse como un jugador -además del querido- clave en el equipo, algo que no le venía pasando.


“Necesitaba jugar y jugar de titular. Sentirme importante para el equipo. Anímicamente me va a servir mucho esto”, dijo el volante tras el 2-0 sobre Independiente, resultado que terminó de decorar Renzo Tesuri.


Mussis (nacido en La Plata, con 29 años cumplidos en abril) no está acostumbrado a hacer muchos goles, pero de alguna manera, jugando en el círculo central, se las ingenia para hacerlos: en San Lorenzo y en Gimnasia de La Plata, dos de sus clubes anteriores, hizo tres. De hecho, sus declaraciones sobre el gol pos triunfo, parecieron las de un goleador con el arco cerrado: “se me abrió el arco y eso es importante para la confianza”. Está claro que no es un goleador, pero esa voluntad y energía que siempre le vimos, también la traslada al intento de marcar, aunque no se trate de su función principal. Tal vez también influya el número que lleva en la espalda y la historia que tiene en el club con los goles: el 7. En el partido ante Independiente tomó la responsabilidad de patear los tiros de esquina y los tiros libres peligrosos y en el primer tiempo, obligó a esforzarse a Sebastián Sosa. En el segundo, y desde muy lejos, reventó el travesaño. Ya con la pelota en movimiento y tras un “¡dámela!”, que le gritó a Augusto Lotti, el destino de su disparo fue la red.


“Vamos, los ‘Deca’, Franco”, le dijo uno de los miembros del departamento de prensa de Atlético mientras filmaba un video, instantes después del final del partido. “¡Vamos los ‘Deca’, viejo nomás!”, respondió el jugador con un grito que daba cuenta de dos cosas: sus pulmones seguían con aire y en menos de un año, ya se siente un “Decano” más. “Estoy muy contento porque ganamos. Fue una prueba de carácter para nosotros después de una dura derrota. El equipo se plantó y conseguimos una victoria importante”, analizó. Su carácter, así como el del equipo, está probado. Su capacidad goleadora también. Sus poderes psíquicos para asegurar que le iría bien en Atlético y que así esté siendo, también.

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