Quince años de prisión para el menor que mató a su pareja

La falta de informes demoró 177 días la imposición de la pena


Casi seis meses después de que un tribunal encontrara penalmente responsable a A.N.S (tenía 17 años al momento del hecho) del crimen de su novia de 16 años, D.A.A, el juez Federico Moeykens pudo darle la pena de 15 años de prisión.


La demora se debió a que faltaba que un profesional de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinayf) explicara un informe final sobre la situación y conducta del joven condenado. Una situación idéntica que habría demorado al menos 20 causas y que, según explicaron en la Justicia, empañaba la celeridad del nuevo sistema judicial en lo que a causa de menores respecta. Según informaron fuentes judiciales, esos trámites pendientes comenzaron a solucionarse en los últimos días.


Como indican las normas, la condena contra un menor se resolvió en dos partes. En el juicio, los jueces Dante Ibáñez, Fanny Siriani y Judith Solórzano compartieron la hipótesis fiscal, rechazando así la teoría de la defensa que reconocía la responsabilidad del acusado pero no así que se hubiera tratado de un hecho intencionado. Así, en un primer paso, el tribunal determinó la responsabilidad penal del acusado en homicidio triplemente agravado.


La lectura del informe socioeducativo se realizó el viernes 13 de agosto. El fiscal Sale, tras escuchar el análisis del profesional de la Dirección de Niñez, solicitó 15 años de prisión para el sentenciado. La defensa, que no había tenido éxito en su apelación al fallo condenatorio de febrero, alegó que A.N.S. estaba resocializado y pidió la absolución. La Defensoría de la Niñez, en cambio, sólo pidió que la condena de años fuera más baja.


Los padres de la adolescente también pudieron expresarse nuevamente en esa audiencia. La pareja remarcó el dolor de la pérdida irreparable y sintetizó que ambos confiaban en la Justicia.


Finalmente, tras escuchar a las partes, el juez Federico Moeykens dio lugar al pedido de 15 años de pena, una de las más altas en cuanto a lo que la ley permite en contra de un menor. “No ha mostrado (el condenado) hasta el momento de la sentencia signos reales de arrepentimiento o internalización subjetiva del aberrante hecho por el que había sido considerado culpable”, consideró el magistrado, que además remarcó que la víctima estuvo en un estado de doble vulnerabilidad ante el agresor, por su condición de mujer y menor de edad.



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